El conflicto territorial entre Nicaragua y Costa Rica volvió a cobrar protagonismo tras declaraciones del presidente nicaragüense, Daniel Ortega, quien afirmó que el vecino país “se robó Guanacaste” y que además intentó quedarse con el río San Juan. Las palabras fueron pronunciadas en un acto oficial en Managua.
Ortega sostuvo que la anexión del Partido de Nicoya, ocurrida en 1824, fue un acto ilegítimo, y repitió acusaciones previas sobre supuestas intenciones costarricenses de controlar el río San Juan, un tema que ha sido objeto de litigios en la Corte Internacional de Justicia (CIJ).
Contexto histórico de la disputa territorial
La controversia sobre Guanacaste y el río San Juan tiene raíces que se remontan al siglo XIX. Nicaragua ha reclamado en reiteradas ocasiones la soberanía sobre esos territorios, mientras que Costa Rica defiende la legitimidad del proceso de incorporación del Partido de Nicoya.
En 2015, la CIJ emitió un fallo sobre la disputa del río San Juan, otorgando a Costa Rica derechos de navegación. Nicaragua, sin embargo, ha cuestionado esa resolución y la considera no vinculante.
Respuesta del gobierno costarricense
Ante las afirmaciones de Ortega, las autoridades de Costa Rica recordaron que el proceso de anexión fue pactado voluntariamente por los habitantes del Partido de Nicoya. El país insiste en que los tratados vigentes y las decisiones de la CIJ han zanjado los diferendos bilaterales.
El gobierno costarricense subraya que los fallos internacionales son de acatamiento obligatorio y que Nicaragua no tiene fundamentos jurídicos para reabrir discusiones ya resueltas.
Tensión diplomática regional
Las declaraciones del mandatario nicaragüense se producen en un clima de tensiones diplomáticas en Centroamérica. Ortega ha utilizado este discurso en actos oficiales en el pasado, generando malestar en la administración costarricense.
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Analistas consideran que estas declaraciones buscan desviar la atención de problemas internos en Nicaragua, mientras que en Costa Rica son vistas como una provocación sin sustento histórico ni legal.





