El presidente ruso Vladimir Putin rechazó este 1 de octubre una propuesta de tregua mutua que planteaba detener los ataques rusos contra barcos ucranianos a cambio de que Ucrania cesara sus ofensivas contra refinerías rusas.
La negativa se produjo durante la sesión plenaria del Club de Discusión Internacional Valdai, celebrada en Moscú.
Putin calificó la propuesta como «simplemente ridícula» y «absurda», según declaraciones citadas por medios internacionales.
«Nos dicen: ‘Dejen que ellos dejen de atacar sus refinerías y ustedes dejarán de atacar sus barcos’. Es simplemente ridículo»
El mandatario ruso argumentó que las sanciones occidentales impedirían la exportación de diésel ruso incluso si Ucrania detuviera sus ataques contra las refinerías.
«¿Cómo se supone que nuestro diésel llegue al mercado global con las sanciones aún vigentes? No puede. Y a cambio de eso, tendríamos que dejar de atacar objetivos importantes para su economía»
Pérdidas económicas por ataques a refinerías rusas
Vladimir Putin estimó que los ataques ucranianos contra refinerías rusas han generado pérdidas equivalentes a aproximadamente 1% del PIB de Rusia.
El presidente ruso aseguró que su país cuenta con diésel suficiente para cubrir sus necesidades internas, pero que las sanciones bloquean la exportación de los excedentes.
Vladimir Putin también señaló que Rusia comenzó a atacar objetivos económicamente importantes para Ucrania como respuesta a las ofensivas ucranianas.
El mandatario ruso afirmó que Ucrania «prácticamente ya no tiene industria metalúrgica», una declaración que no ha sido corroborada por fuentes independientes.
Contexto de las negociaciones de tregua
La propuesta de cese mutuo de ataques ha sido discutida durante meses con mediación de Estados Unidos, incluyendo declaraciones del presidente Donald Trump.
En septiembre de 2026, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski expresó disposición para una tregua recíproca en materia energética, condicionada a condiciones de paridad.
Vladimir Putin ya había rechazado propuestas similares en agosto de 2026, cuando se planteó un corredor de granos en el mar Negro.
El Kremlin había calificado como «buena idea» una tregua energética, pero la condicionó a garantías de navegación segura para exportaciones rusas de petróleo y al alivio de sanciones.
Al ser consultado directamente sobre si aceptaría la propuesta de cese mutuo de ataques, Vladimir Putin respondió con un escueto «No».










