El presidente ruso Vladimir Putin confirmó este 1 de septiembre que ordenó a las fuerzas armadas de su país preparar y ejecutar ataques masivos contra las instalaciones energéticas de Ucrania.
La declaración ocurrió durante una conferencia de prensa en Bishkek, Kirguistán, tras la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái.
Putin justificó la orden como una represalia directa por los ataques ucranianos contra el sector de combustible y energía de Rusia.
«En respuesta a los ataques contra Rusia, las fuerzas armadas rusas han recibido la orden de preparar y llevar a cabo ataques masivos contra las instalaciones energéticas de Ucrania. Ellos golpean las nuestras y recibirán una respuesta»
El mandatario ruso mencionó que la noche anterior le informaron sobre un gran número de drones ucranianos que intentaron penetrar las defensas aéreas de Moscú y San Petersburgo.
El objetivo de esos drones, según Putin, eran tres refinerías de petróleo ubicadas en las cercanías de ambas ciudades.
Ministerio de Defensa ruso ya anticipaba la escalada
El anuncio de Vladimir Putin se produjo un día después de que el Ministerio de Defensa de Rusia comunicara que sus fuerzas habían comenzado a preparar ataques a gran escala contra el sector energético ucraniano.
La cartera militar rusa vinculó esos preparativos con los ataques continuos del régimen de Kiev contra infraestructuras civiles y el complejo petrolero y energético de Rusia.
«Las fuerzas armadas rusas comenzaron a preparar ataques masivos contra instalaciones del sector energético de Ucrania en respuesta a los ataques continuos del régimen de Kiev contra infraestructuras civiles y el complejo petrolero y energético de Rusia»
La orden de Putin se enmarca en una escalada de ataques mutuos de largo alcance entre ambos países durante 2026.
Ucrania ha intensificado el uso de drones contra refinerías y otras instalaciones energéticas rusas, lo que ha provocado escasez de combustible en algunas regiones de Rusia.
Antecedentes de ataques a la red eléctrica ucraniana
Rusia ha atacado repetidamente la infraestructura energética ucraniana desde el inicio de la invasión a gran escala en 2022.
Esos ataques se han concentrado especialmente en periodos invernales, afectando el suministro eléctrico y la calefacción de la población civil ucraniana.
El propio Vladimir Putin admitió en junio de 2026 que los ataques ucranianos contra refinerías rusas habían causado escasez de combustible en algunas regiones de su país.
No se confirmó de manera independiente si los ataques ordenados por Putin se ejecutaron de inmediato tras sus declaraciones.
La orden se conoció en un contexto de avances rusos reclamados en el frente de Donetsk y de tensiones crecientes relacionadas con el conflicto.








