El Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) confirmó que la planta térmica Moín IV iniciará operación comercial en 2030, un año después de la fecha que el Gobierno había anunciado en marzo de 2026.
El proyecto, ubicado en Limón, tendrá una capacidad de 200 megavatios y funcionará como respaldo para fuentes renovables variables como la solar y la eólica.
El financiamiento de $400 millones será aportado por el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).
La instalación contempla además una subestación eléctrica y conexiones de transmisión para cumplir con las normas del Mercado Eléctrico Regional.
Respaldo a la demanda eléctrica nacional
Según el ICE, la planta permitirá eliminar el alquiler de unidades térmicas temporales y garantizar la confiabilidad del suministro eléctrico.
El ajuste en la fecha de inicio se realizó en el marco del Plan de Expansión de la Generación, instrumento que define las prioridades del sector eléctrico costarricense.
El anuncio responde a la necesidad de atender el crecimiento de la demanda eléctrica en el país, que ha presionado la capacidad instalada del sistema nacional.
Hasta el momento, el ICE no ha confirmado cuál será el recurso energético principal de la planta.
Entre las posibilidades mencionadas figura el gas natural, aunque la institución no ha oficializado una decisión al respecto.
La generación térmica de respaldo resulta clave para estabilizar el sistema cuando las fuentes renovables variables reducen su producción.
El proyecto Moín IV se perfila como una pieza central en la estrategia de confiabilidad eléctrica del país para la próxima década.






