El analista político Mario Quirós remitió una carta al presidente de la Corte Suprema de Justicia, Orlando Aguirre Gómez, en la que plantea una serie de propuestas orientadas a una reforma estructural del Poder Judicial, en medio del debate nacional sobre su funcionamiento, presupuesto y capacidad de respuesta ante la criminalidad.
En el documento, Quirós sostiene que el sistema judicial costarricense enfrenta problemas acumulados desde hace años, como la mora judicial, la pérdida de confianza ciudadana y limitaciones operativas que afectan la calidad del servicio. “El 2026 no es el origen, es el punto donde se acumularon problemas viejos sin resolver”, señala.
Entre las principales ideas expuestas, propone rediseñar la estructura institucional, incluyendo la separación de funciones administrativas y jurisdiccionales, así como abrir la discusión sobre la organización del sistema de justicia y la conveniencia de que órganos como el Ministerio Público, el OIJ y la Defensa Pública continúen bajo un mismo esquema institucional, con el objetivo de mejorar la eficiencia y la rendición de cuentas.
Asimismo, plantea la necesidad de una reingeniería presupuestaria basada en resultados, impulsar una transformación digital profunda y revisar los mecanismos de nombramiento de magistrados, particularmente en lo relacionado con la duración en el cargo y los criterios de selección.
Quirós también hace énfasis en la importancia de fortalecer la transparencia y los controles internos y externos, indicando que la legitimidad del sistema depende de reglas claras, evaluaciones constantes y una mayor apertura al escrutinio público.
“La justicia no existe para sostener su estructura, sino para responderle a las personas”, afirma el analista, quien aboga por un modelo centrado en el usuario y no en la lógica interna de la institución.
La propuesta surge en un contexto de tensiones entre poderes del Estado, marcado por discusiones sobre presupuesto y el papel del Poder Judicial en la lucha contra el crimen organizado.
El documento también subraya que la reforma no debe interpretarse como una ofensiva contra el Poder Judicial, sino como una oportunidad para revisar y fortalecer su funcionamiento ante los nuevos desafíos del país.
Finalmente, Quirós advierte que Costa Rica enfrenta una oportunidad clave para impulsar cambios de fondo desde el propio sistema judicial, y que postergar estas discusiones podría agravar los problemas existentes en la administración de justicia.





