El fiscal general Carlo Díaz advirtió que el Ministerio Público enfrentaría una parálisis digital si se concretan los recortes presupuestarios que el Ministerio de Hacienda proyecta para el presupuesto nacional de 2027.
La alerta la lanzó al referirse al bloqueo presupuestario que afecta a varias instituciones del sector público, entre ellas la Fiscalía.
Según Carlo Díaz, la falta de recursos impediría pagar las licencias de Microsoft con las que opera el Ministerio Público.
«No vamos a poder pagar las licencias de Microsoft con las cuales se funciona en este caso el Ministerio Público»
El jerarca judicial explicó que sin esas licencias no habría correos electrónicos para realizar las diferentes notificaciones.
La afectación alcanzaría también a los juzgados en sus notificaciones y audiencias, según detalló.
Plazas en propiedad quedarían sin financiamiento
Carlo Díaz señaló que el recorte también impactaría las plazas vacantes, es decir, aquellas que no tienen nombramiento en propiedad.
Entre las áreas más golpeadas mencionó la fiscalía de narcotráfico, que perdería 25 personas.
La fiscalía que atiende asuntos de violencia general y violencia doméstica quedaría afectada con tres personas menos.
«Igualmente va a haber una afectación importante en delitos ambientales y cibercrimen»
El fiscal general afirmó que todo esto limitaría la capacidad operativa del Ministerio Público.
Delitos que dejarían de atenderse
Carlo Díaz anticipó que la institución tendría que seleccionar qué asuntos no podría atender.
Entre los delitos que quedarían fuera mencionó las estafas informáticas, los fraudes informáticos y algunas defraudaciones fraudulentas.
«No vamos a poder atender el contrabando, la defraudación, y nos tendremos que limitar, por ejemplo, a atender los delitos violentos»
El fiscal general indicó que los homicidios sí se atenderían, así como el narcotráfico con los remanentes disponibles.
Carlo Díaz recordó que muchas personas quedan en libertad cuando no se pueden atender los casos en los cuales están privados de libertad.
«En realidad es un caos que se nos ha venido encima»









