El abogado Boris Molina advirtió que los entrenadores personales no pueden limitarse a preguntar a sus clientes sobre su estado de salud, sino que deben exigir exámenes médicos que demuestren su condición física real.
Molina señaló que muchos entrenadores personales confían únicamente en la palabra del cliente, pero esto puede ser insuficiente para determinar si la persona está apta para realizar ciertos ejercicios.
«Mire, qué delicado. Podríamos estar frente a un caso de malpraxis, de mal praxis efectivamente», señaló Boris Molina.
El abogado explicó que la malpraxis ocurre cuando un profesional comete un error o acto negligente que provoca un daño a otra persona. En el caso de los entrenadores personales, la simple consulta verbal no basta para cubrir la debida diligencia.
La prueba como elemento clave en casos de negligencia
Boris Molina sostuvo que, aunque el entrenador haya preguntado sobre la condición física del cliente, eso no es suficiente para eximirlo de responsabilidad legal.
«Vamos a ver, si usted realmente consultó cuál era la condición física, a mí me parece que en este caso en particular no basta con preguntar. Usted tiene que pedir exámenes o hacer exámenes; una prueba de esfuerzo, exámenes médicos específicos, condición física realmente comprobada», afirmó Boris Molina.
El abogado agregó que la persona puede declarar cualquier cosa sobre su salud, pero puede tener afecciones que desconozca o que no haya revelado. Por eso, los exámenes básicos son fundamentales para determinar si el cliente puede realizar ejercicios extenuantes.
«La persona puede decir misa, pero puede tener un montón de cosas ahí», advirtió Boris Molina.
Debida diligencia aplicable a todas las profesiones
Boris Molina extendió su advertencia a otros ámbitos profesionales, señalando que la obligación de probar la debida diligencia aplica a abogados, ingenieros, médicos y cualquier persona que brinde un servicio a terceros.
«El asunto de la prueba es fundamental en una mal praxis. Eso sucede con los entrenadores personales, con los abogados, con los ingenieros, con los médicos… cualquier profesional o cualquier persona que brinde un servicio a otra persona tiene que hacerlo siempre caminando la segunda milla», sentenció Boris Molina.
El abogado concluyó que la debida diligencia debe poder demostrarse fehacientemente cuando surgen problemas legales en el ámbito profesional.
«Por eso es fundamental que esa debida diligencia se pueda demostrar fehacientemente a la hora de que se viene un problemita como este que tiene usted en este momento», finalizó Boris Molina.





