El abogado y excandidato presidencial Boris Molina Acevedo explicó que cuando un acreedor acepta modificar las condiciones de pago de una deuda, el contrato original queda sustituido por el nuevo acuerdo, sin posibilidad de exigir el cumplimiento del plazo inicial.
La advertencia surgió a partir de un caso en el que una persona vendió un aparato a un amigo, acordaron cinco pagos y luego el comprador solicitó extender el plazo a 40 cuotas, lo que el vendedor aceptó.
Según Boris Molina Acevedo, una vez que ambas partes aceptan la nueva modalidad, el deudor queda amparado por el principio de que «el que tiene plazo no tiene deuda».
El principio del contrato realidad
Boris Molina Acevedo señaló que en estos casos aplica la figura jurídica conocida como «contrato realidad», que establece que las condiciones efectivamente pactadas y ejecutadas prevalecen sobre lo escrito inicialmente.
«Si usted tenía unas condiciones de pago, o unas condiciones contractuales, y después la renegociación son aceptadas por las dos partes, hay un principio: aquel viejo adagio de que el contrato es ley entre las partes», explicó.
Boris Molina Acevedo agregó que, al haber una modificación aceptada, el acreedor «ya no puede quitarse» y debe sujetarse a las nuevas condiciones.
Consecuencias de aceptar plazos más extensos
En el caso concreto, el vendedor aceptó pasar de cinco a 40 pagos, y al momento de la consulta llevaban cuatro cuotas cumplidas. El acreedor se quejó de que el deudor tenía dinero para otros gastos pero no para pagarle antes.
«Ya hubo una modificación de ese contrato en cuanto a la forma de pago más extensiva. Si pasó de cinco a 40 y usted lo aceptó, ya no puede quitarse. Esas son las nuevas condiciones», afirmó Boris Molina Acevedo.
El abogado recalcó que «el que tiene plazo no tiene deuda», por lo que el deudor no está obligado a pagar antes de lo acordado en la renegociación.
Recomendación para futuros acuerdos
Boris Molina Acevedo instó a las personas a pensar bien antes de aceptar modificaciones contractuales, ya que una vez aceptadas, la realidad del acuerdo es más fuerte que el documento original.
«Moraleja: piense bien antes de aceptar las nuevas condiciones cuando le están modificando un contrato, porque la realidad es más fuerte que el papel», sentenció.




