Las protestas estudiantiles en Francia alcanzaron este jueves un nuevo nivel de intensidad al extenderse desde los liceos hacia las universidades, con bloqueos en aproximadamente 30 campus en ciudades como París, Estrasburgo, Marsella, Lyon, Reims, Poitiers y Nanterre.
El movimiento, que comenzó hace una semana en la academia de Créteil, en la región parisina, sumó la adhesión del sindicato Union étudiante y dejó un saldo de 1.949 personas detenidas solo el 1 de octubre, según el Ministerio del Interior francés.
Las demandas de los estudiantes se centran en la falta de profesores sustitutos, aulas superpobladas, horarios extensos que llegan a jornadas de 8:00 a 18:00 horas y el deterioro de las instalaciones educativas.
El ministro de Educación, Édouard Geffray, informó que desde el inicio de los bloqueos hasta el 30 de septiembre se registraron 119 estudiantes y funcionarios heridos.
La víspera, el miércoles 30 de septiembre, 356 liceos resultaron afectados por protestas o interrupciones, con 625 detenciones y 83 policías y gendarmes lesionados.
Incendios y enfrentamientos con la policía
Los episodios de violencia incluyeron incendios en dos liceos de Nantes, entre ellos el Nelson Mandela, donde el fuego afectó el vestíbulo principal.
En Marsella, atacantes rociaron con gasolina la entrada del liceo Victor Hugo, mientras que en el Saint-Exupéry se registró un intento de incendio que alcanzó un camión de bomberos.
En Ruan, la entrada de una escuela también fue incendiada. La policía respondió con gas lacrimógeno ante lanzamientos de objetos, fuegos artificiales y ácido clorhídrico por parte de algunos manifestantes.
El Ministerio del Interior reportó que hasta el 1 de octubre 1.027 liceos estaban afectados, de los cuales 222 permanecían bloqueados.
El total acumulado de estudiantes detenidos desde el inicio del movimiento se acerca a los 3.000, mientras que 305 policías resultaron heridos solo en la jornada del jueves.
Reunión de crisis del gobierno francés
El primer ministro Sébastien Lecornu convocó una reunión de crisis el 1 de octubre para abordar la escalada de las protestas.
El ministro Édouard Geffray anunció la creación de una plataforma de consulta para estudiantes y programó reuniones con sindicatos, padres de familia y asociaciones estudiantiles para el 2 de octubre.
Fuentes gubernamentales mencionaron la presencia de «agitadores» que se desplazan entre escuelas y una posible instrumentalización política del movimiento, acusaciones que fueron negadas por el partido France Insoumise.
Los sindicatos estudiantiles describieron la movilización como el «acto dos» de las protestas y convocaron a una manifestación nacional para el 6 de octubre.
Las protestas coinciden con una huelga más amplia de servidores públicos realizada el 29 de septiembre por demandas salariales y contra los recortes presupuestarios del gobierno.
El presupuesto 2027, presentado con medidas de austeridad, se convirtió en un factor adicional de tensión en el contexto de la movilización estudiantil.










