Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) demolieron una red subterránea atribuida a Hezbollah bajo la cresta Ali al-Taher, en el sur del Líbano, con una carga superior a las 1.100 toneladas de explosivos.
La detonación, ocurrida el 10 de septiembre de 2026 alrededor de las 21:08 hora local, generó ondas sísmicas que el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) registró como un evento de magnitud 4,1.
El epicentro se ubicó a unos 13 kilómetros al oeste-suroeste de Nabatieh Tahta, con una profundidad de 10 kilómetros. Testigos reportaron que la explosión se sintió en zonas como Nabatieh y Saida, a unos 40 kilómetros de distancia.
La infraestructura destruida incluía al menos dos rutas principales de más de 2 kilómetros de longitud, con una extensión combinada superior a los 5.400 metros según fuentes militares israelíes.
Israel describe el complejo como centro de mando de Hezbollah
Las FDI señalaron que la red subterránea funcionaba como centro de mando de la división regional Badr de Hezbollah, construida durante dos décadas con apoyo iraní.
En su interior se encontraban cohetes, misiles, drones, armas antitanque, minas y otros equipos de fabricación iraní, además de centros de mando, cuarteles y generadores.
El primer ministro Benjamin Netanyahu y el ministro de Defensa Israel Katz emitieron declaraciones conjuntas sobre el operativo, que según Israel completa el control operativo sobre la cresta, tanto en superficie como en el subsuelo.
«La operación forma parte de la consolidación de una zona de seguridad en el sur del Líbano», afirmaron las autoridades israelíes.
Contexto del operativo en el sur del Líbano
El evento se enmarca en las operaciones israelíes en el sur del Líbano, tras enfrentamientos con Hezbollah desde marzo de 2026 y un cese de hostilidades previo.
Existe un acuerdo marco trilateral entre Líbano, Israel y Estados Unidos que contempla el desarme de grupos armados no estatales en la región.
Aproximadamente 50 combatientes de Hezbollah se encontraban en los túneles al momento de las operaciones de limpieza previas. La mayoría fueron eliminados o huyeron, según los reportes israelíes.
No se registró una respuesta pública inmediata de Hezbollah ni del gobierno libanés en las fuentes consultadas.









