Amnistía Internacional denunció este 10 de septiembre de 2026 que Rusia reclutó a ciudadanos extranjeros para combatir en Ucrania mediante engaño, coacción y explotación.
La organización sostuvo que muchas de esas prácticas equivalen a trata de personas según el Protocolo de Palermo de la ONU.
El informe Russia: Trafficking of Foreign Nationals to Fight in Ukraine se basó en entrevistas realizadas entre 2024 y 2026 en dos campos de prisioneros de guerra en Ucrania.
También incluyó conversaciones con familiares, abogados y activistas de los países de origen.
Entre los entrevistados hay ciudadanos de Brasil, Colombia y Cuba, además de Egipto, Sierra Leona, Sri Lanka, Somalia y Sudáfrica.
Solo una minoría afirmó haber firmado a sabiendas un contrato para ir al frente de batalla.
Patrón de engaño y coacción documentado por Amnistía
La organización describió un patrón repetido: ofertas falsas de empleo civil en seguridad, logística, construcción o informática.
Los reclutadores prometían salarios altos y ciudadanía rusa, según el informe.
Los contratos se firmaban en ruso sin consentimiento informado y luego se confiscaban pasaportes y teléfonos.
Quienes intentaban abandonar el servicio recibían amenazas directas.
Algunos migrantes que ya estaban en Rusia fueron presionados con la caducidad de visados o con procesos judiciales en su contra.
La secretaria general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard, afirmó que las Fuerzas Armadas rusas «refuerzan sus filas con extranjeros económicamente vulnerables» y los usan como «carne de cañón».
Casos documentados en América Latina
En América Latina hay casos documentados en Colombia, Cuba, Brasil y Perú.
En Perú, autoridades y abogados de familias reportaron cientos de personas captadas.
La Cancillería peruana registró al menos 459 peruanos involucrados, con muertos, desaparecidos, prisioneros y repatriados.
Amnistía Internacional también mencionó redes de intermediarios, algunas con agencias operando en Colombia.
Ucrania estima que más de 28.000 extranjeros de 136 países combaten en filas rusas, cifra que Amnistía no verificó de forma independiente.
La organización señaló que no halló evidencia comparable de trata en el ejército ucraniano, aunque sí mencionó indicios de corrupción y maltrato.
Amnistía Internacional pidió a Moscú cesar esas prácticas, investigar a reclutadores e intermediarios y reparar a las víctimas y sus familias.
También instó a los países de origen a prevenir la captación y proteger a sus ciudadanos.










