El director Ridley Scott estrena este jueves su nuevo thriller La guerra de los últimos, protagonizado por Jacob Elordi, Josh Brolin, Margaret Qualley, Allison Janney, Benedict Wong y Guy Pearce.
La película, ambientada en un futuro postapocalíptico, sigue a Hig (Elordi), un joven piloto que junto a Bangley (Brolin), un militar experto en supervivencia, ha construido un refugio aislado en las Montañas Rocosas de Colorado.
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La trama se activa cuando una misteriosa transmisión de radio impulsa a Hig a aventurarse en lo desconocido en busca de la esperanza y la humanidad en las que aún cree.
La experiencia visual de Ridley Scott
Scott es reconocido por su técnica de rodaje de 360 grados y el empleo de múltiples cámaras en cada escena, lo que genera un impacto visual que se aprecia especialmente en la pantalla grande.
Elordi destacó la singularidad del director: «Ridley es, ante todo, un narrador visual. Lo que lo hace tan singular es su manera de crear cada encuadre y de filmar una escena, ya sea utilizando diez u once cámaras al mismo tiempo o apenas una o dos», afirmó el actor.
La experiencia se potencia en formato IMAX, con pantalla gigante, sonido inmersivo de alta precisión y mayor resolución de imagen.
La actriz Margaret Qualley describió esa vivencia: «Ver películas en el cine es una experiencia muy especial. Y cuando ves una película en IMAX, esa sensación se intensifica aún más. Es algo casi cósmico… algo tan inmenso que te recuerda lo pequeño que eres», observó.
Rodaje en los Dolomitas italianos
Las audiencias disfrutarán de paisajes imponentes a lo largo de la película, con numerosas tomas aéreas impactantes.
El equipo rodó en Italia, donde los Dolomitas hicieron las veces de las montañas de Colorado, y también en locaciones de las provincias de Udine y L’Aquila, con paisajes serenos y pastorales que contribuyen al clima de la historia.
Música de Harry Gregson-Williams
La banda sonora fue creada por el compositor galardonado Harry Gregson-Williams, quien ha colaborado con Scott en numerosas ocasiones.
El compositor explicó el enfoque musical: «Gran parte de la película transcurre en la silenciosa soledad del Colorado posapocalíptico, pero se ve interrumpida por secuencias de intenso terror y violencia, lo que le da a la música un amplio registro emocional y un marcado contraste dramático», señaló.
La música utiliza cuerdas para realzar la emocionalidad y texturas sonoras extrañas e inquietantes para las partes más aterradoras.
El cine como experiencia comunitaria
La película no solo destaca por su espectacularidad visual, sino también por ser una historia íntima sobre la conexión humana.
Elordi concluyó: «El cine es un lenguaje compartido. Es algo en lo que todos podemos coincidir cuando entramos en esa sala oscura. Ahí se crea de inmediato una comunidad, y creo que hoy nos está faltando una experiencia de comunidad real y tangible», sentenció.








