Dos bombarderos B-1B Lancer de la Fuerza Aérea de Estados Unidos sobrevolaron la ceremonia de bienvenida al presidente chino Xi Jinping este 23 de septiembre en la Base Conjunta Andrews, Maryland.
El presidente Donald Trump y la primera dama Melania Trump recibieron personalmente a Xi Jinping y a su esposa Peng Liyuan en la pista, en un gesto inusual para una visita de Estado.
La ceremonia incluyó una alfombra roja de 100 pies (aproximadamente 30 metros), guardia de honor de 21 personas, formaciones militares de cada rama y la banda de la Fuerza Aérea interpretando los himnos de ambos países.
El sobrevuelo de los bombarderos B-1 se produjo durante la interpretación del himno nacional estadounidense. El ruido de las aeronaves provocó una reacción visible en Donald Trump, quien hizo una mueca y giró la cabeza.
Xi Jinping, por su parte, permaneció sin reacción perceptible mientras las aeronaves pasaban sobre la ceremonia, según describieron agencias internacionales.
La agencia AFP calificó el sobrevuelo como «particularmente ruidoso, con Trump haciendo una mueca ante el sonido de los aviones mientras Xi permanecía impasible».
Una bienvenida sin precedentes desde 1962
Donald Trump se trasladó hasta la base militar para recibir al mandatario chino, en lugar de esperarlo en la Casa Blanca. Este formato de recepción en pista no se registraba desde 1962, cuando el presidente John F. Kennedy recibió a un líder extranjero en ese mismo lugar.
La visita de Xi Jinping marca su primer viaje oficial a Washington en más de una década. La agenda bilateral incluye conversaciones sobre comercio, aranceles, inteligencia artificial, Taiwán e Irán.
De forma paralela, ambos gobiernos anunciaron la extensión de una tregua comercial bilateral hasta el 10 de enero de 2027.
Reacciones y declaraciones
Tras regresar a la Casa Blanca, Donald Trump se refirió a la ceremonia ante reporteros. «Creo que lo aprecian, son personas extraordinarias», afirmó el presidente estadounidense.
El momento del sobrevuelo se viralizó en redes sociales, donde usuarios destacaron el contraste entre la reacción de Donald Trump y la aparente calma de Xi Jinping.
La visita de Estado de Xi Jinping se extenderá por tres días e incluirá reuniones en la Casa Blanca, según confirmaron fuentes oficiales.










