El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, pronunció su discurso ante la Asamblea General de la ONU mientras decenas de delegados abandonaban la sala en una protesta diplomática masiva por la guerra en Gaza.
El hecho ocurrió el 26 de septiembre de 2025 en Nueva York, durante el debate general de la 80ª sesión del organismo internacional.
Al subir al podio, más de un centenar de representantes de al menos 50 países se retiraron del pleno, dejando filas de asientos vacíos como gesto de rechazo a las políticas israelíes en el enclave palestino.
Entre las delegaciones que participaron en la salida se encontraban países árabes, musulmanes, varios africanos y algunos europeos. España directamente no asistió a la sesión.
Netanyahu defiende la ofensiva militar en Gaza
Lejos de moderar su discurso, Benjamin Netanyahu reafirmó la continuidad de las operaciones militares contra Hamás y rechazó cualquier posibilidad de reconocer un Estado palestino.
«No hemos terminado aún. Los elementos finales, los últimos remanentes de Hamás, están atrincherados en la ciudad de Gaza. Por eso Israel debe terminar el trabajo»
El mandatario calificó el reconocimiento de un Estado palestino como una «vergüenza indeleble» para los países que lo impulsan, en referencia directa a Francia, Reino Unido, Australia y Canadá.
También negó las acusaciones de genocidio y hambruna en Gaza, argumentando que Israel ha enviado alimentos al territorio palestino.
Reacciones dentro y fuera del pleno
La salida de los diplomáticos estuvo acompañada de abucheos, mientras que desde el balcón de invitados se escucharon aplausos y vítores de la comunidad próxima a Israel.
El presidente de la sesión tuvo que intervenir para pedir orden en el hemiciclo, que quedó prácticamente vacío durante la intervención del primer ministro israelí.
El discurso de Benjamin Netanyahu se produjo en un contexto de creciente aislamiento diplomático para Israel, tras el reconocimiento del Estado palestino por parte de varios países occidentales y casi dos años de conflicto en Gaza.
El primer ministro israelí viajó a Nueva York pese a las órdenes de arresto internacional emitidas en su contra, ajustando las rutas de vuelo para evitar posibles detenciones.
Durante su intervención, utilizó mapas y materiales visuales, incluido uno denominado «The Curse», para respaldar sus argumentos ante una sala que ya se había vaciado en gran medida.










