Un nuevo informe del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) estima que las fuerzas armadas de Rusia han superado los 1,4 millones de bajas desde el inicio de la invasión a Ucrania en febrero de 2022.
De acuerdo con el análisis del centro de investigación estadounidense, aproximadamente 450.000 militares rusos habrían fallecido durante el conflicto. La cifra incluye muertos, heridos y desaparecidos.
El Gobierno de Rusia mantiene bajo estricta reserva la información relacionada con las bajas de sus tropas. La legislación rusa considera estos datos como información clasificada, lo que dificulta la verificación independiente del impacto real del conflicto.
Pese a las restricciones, distintos proyectos periodísticos y organizaciones independientes han intentado documentar las pérdidas militares. Uno de ellos es el medio ruso Mediazona, que recopila información a partir de obituarios, registros públicos y publicaciones de familiares de los militares.
Según ese seguimiento, Mediazona ha logrado confirmar la muerte de alrededor de 230.000 soldados rusos. No obstante, sus estimaciones, basadas también en registros testamentarios, elevan el número de fallecidos a unos 352.000.
Metodologías divergentes pero coincidencias en la magnitud
Las cifras varían dependiendo de la metodología utilizada por cada fuente. Sin embargo, los diferentes análisis coinciden en que la guerra ha provocado un número sin precedentes de bajas para Rusia en las últimas décadas.
El CSIS basa sus cálculos en inteligencia de fuentes abiertas, imágenes satelitales y reportes de inteligencia occidental. Mediazona, por su parte, cruza datos de testamentos, obituarios y registros públicos rusos.
La guerra continúa sin una solución negociada a corto plazo. Los intensos combates se mantienen en varios frentes del territorio ucraniano, lo que sugiere que las cifras de bajas podrían seguir aumentando.





