El abogado Boris Molina aclaró los límites jurídicos de la legítima defensa en Costa Rica, usando como ejemplo un caso en el que una mujer y su hijo se enfrentaron a una persona que ingresó a su propiedad a robar mangos, hecho que terminó con la muerte de esa persona.
Molina explicó que la legítima defensa no se justifica automáticamente por una invasión a la propiedad privada, sino que requiere un ataque directo contra la integridad o la vida de una persona.
«La legítima defensa se justifica únicamente cuando el ataque es directo sobre la integridad o la vida de una persona», afirmó Boris Molina.
El abogado señaló que la figura legal también permite defender la vida de un ser querido, un ser cercano o incluso de un tercero, siempre que exista un ataque real contra la vida de esa persona.
Proporcionalidad en la defensa
Molina indicó que no se requiere una proporción exacta entre los elementos utilizados en el ataque y la defensa. «Si se ataca con un machete se puede defender con un revólver», ejemplificó.
Sin embargo, el penalista enfatizó que debe existir la certeza de que se está atacando la vida de la persona, no simplemente porque alguien ingresó a la propiedad a robar frutos.
«No simplemente porque se metieron a robar unos mangos o se metieron a la propiedad privada ya de manera automática se autoriza o se justifica la legítima defensa», advirtió Boris Molina.
Consecuencias jurídicas
El abogado fue contundente al diferenciar ambos escenarios legales. «Si no hay legítima defensa, lo que tenemos es un homicidio. Así de simple», sentenció Boris Molina.
Molina subrayó que cada caso debe analizarse según las circunstancias específicas, especialmente para determinar si existió un ataque real contra la vida que justifique la defensa.





