El embajador de Estados Unidos ante la OTAN, Matthew Whitaker, afirmó que Rusia necesitaría años para reconstruir su capacidad militar convencional, incluso si decidiera abandonar de inmediato la guerra en Ucrania.
La declaración se produjo durante una entrevista concedida en Bruselas, en la que el diplomático estadounidense analizó el estado actual de las fuerzas rusas y los riesgos que enfrenta la Alianza Atlántica.
Whitaker sostuvo que Moscú está concentrado en el conflicto ucraniano y que la campaña militar no avanza según sus intereses.
«Rusia está bastante ocupada con la situación en Ucrania. No le está yendo bien. E incluso con un giro inmediato, todavía tomaría años reconstituirse, volver al ejército ruso anterior a 2022, anterior a la invasión de Ucrania»
El embajador estadounidense evitó confirmar o desmentir informes de inteligencia que sugieren que Rusia podría intentar un ataque limitado contra un miembro de la OTAN en pocos años.
Esos reportes, divulgados en agosto, modificaron evaluaciones previas que ubicaban ese escenario en un horizonte de diez a quince años.
Matthew Whitaker pide preparación ante lo impredecible
Pese a considerar que la amenaza inmediata se ha reducido por el desgaste ruso en Ucrania, Matthew Whitaker insistió en que los aliados deben mantener la vigilancia y aumentar sus capacidades militares.
El diplomático estadounidense subrayó que el comportamiento futuro del presidente ruso, Vladimir Putin, no puede anticiparse con certeza.
«No se puede predecir lo que Vladimir Putin va a hacer, ni lo que hará cualquier adversario. Todo lo que se puede hacer es estar preparado, disuadirlo y hacer que no valga la pena dar ese paso»
Whitaker también hizo un llamado concreto a los países miembros de la Alianza para que fortalezcan sus ejercicios militares y destinen más recursos a defensa.
«Necesitamos ejercitarnos como si importara. Necesitamos prepararnos, necesitamos invertir en capacidades»
La OTAN ha fijado como meta que cada aliado destine el 5% de su producto interno bruto a defensa para 2035.
Apoyo prolongado a Ucrania y presión sobre Moscú
Matthew Whitaker defendió la continuidad de la asistencia militar a Ucrania, aunque con un esquema de financiamiento donde los aliados europeos asumen un papel cada vez más relevante.
Los países de la OTAN se comprometieron a aportar 70.000 millones de euros en ayuda militar a Ucrania durante 2026, con niveles equivalentes previstos para 2027.
El embajador estadounidense respaldó además el fortalecimiento de la capacidad de ataque de Ucrania, incluyendo operaciones de mayor alcance contra objetivos rusos.
Whitaker ha sostenido que la guerra debe terminar mediante negociaciones directas entre Rusia y Ucrania, acompañadas de presión económica y militar sobre Moscú.
La administración del presidente Donald Trump ha priorizado las conversaciones de paz y una redistribución de responsabilidades de defensa dentro de la Alianza.
Estados Unidos mantiene sus garantías nucleares y estratégicas en Europa, mientras reduce gradualmente su presencia convencional en el continente.
La postura de Matthew Whitaker refleja el equilibrio que Washington busca entre disuadir a Rusia y evitar una escalada directa con Moscú.









