El Gobierno de Costa Rica elevó el tono este martes al pronunciarse sobre la creciente crisis política en Colombia, advirtiendo sobre los riesgos de obstaculizar la transición hacia el presidente electo, Abelardo de la Espriella.
En un comunicado oficial, las autoridades costarricenses expresaron su “profunda preocupación” por los llamados a frenar el traspaso de poder y rechazaron de forma contundente cualquier intento de desconocer los resultados electorales.
Además, cuestionaron las acusaciones sin sustento contra terceros países, señalando que este tipo de señalamientos buscan debilitar la decisión soberana tomada por el pueblo colombiano en las urnas.
“Costa Rica aboga por el respeto irrestricto al Estado de Derecho, la Constitución y una transición pacífica del mando presidencial”, indica la posición oficial.
El pronunciamiento se da en medio de un fuerte choque político en Colombia, luego de que De la Espriella ordenara suspender de inmediato el proceso de transición con el gobierno saliente de Gustavo Petro, al que acusa de presuntos actos de corrupción.
La decisión del mandatario electo tensó aún más el ambiente político, ya golpeado por la negativa de Petro a reconocer la legitimidad del resultado electoral y su llamado a manifestaciones en el país.
En ese contexto, el excandidato oficialista Iván Cepeda sí aceptó los resultados, aunque anunció que asumirá una postura de “desobediencia civil” frente al nuevo gobierno.
Pese a la confrontación, observadores internacionales y autoridades electorales han reiterado que no existen evidencias de fraude en los comicios.
Ante este escenario, Costa Rica reforzó su llamado a la institucionalidad democrática y advirtió sobre los riesgos de escalar el conflicto en un momento clave para la estabilidad del país sudamericano, insistiendo en que el respeto a la voluntad popular es esencial para garantizar la gobernabilidad.





