El abogado Boris Molina respondió la consulta de una empleada doméstica que renunció tras un pleito con su patrona y se arrepintió una semana después.
La usuaria, identificada como Vanessa de San Carlos, preguntó qué podía hacer para recuperar su empleo o al menos no perder todos sus derechos laborales.
Molina fue contundente al señalar que la decisión de renunciar, tomada en un momento de cólera, tiene consecuencias legales que la trabajadora debe asumir.
«Lamentablemente en este caso, Vanessa, usted tomó una decisión, usted mismo lo está diciendo, al calor de la discusión, con cólera… de la forma que quiera verse, no fue una decisión atinada, no fue una buena decisión», afirmó Boris Molina.
El abogado explicó que, al renunciar voluntariamente, la trabajadora pierde automáticamente dos de los cuatro grandes derechos que componen la liquidación laboral.
Se trata del auxilio de cesantía y el preaviso, que quedan sin efecto cuando es el trabajador quien decide terminar la relación laboral.
Derechos irrenunciables que se mantienen
Molina aclaró que, pese a la renuncia, la empleada doméstica aún puede reclamar el aguinaldo y las vacaciones si estos no habían sido pagados al momento de la salida.
Estos dos derechos son considerados irrenunciables por la legislación costarricense, independientemente de si la persona fue despedida o renunció.
«Las vacaciones y el aguinaldo son irrenunciables si todavía estaba en posición de tenerlos, entonces todavía puede acceder a ellos independientemente si la despidieron o si usted renunció», detalló Boris Molina.
Recomendación para evitar malas decisiones
Molina aprovechó la consulta para enviar un mensaje general a los trabajadores que enfrentan conflictos laborales.
Advirtió que renunciar en caliente es una de las decisiones más perjudiciales que puede tomar un empleado, pues se autolimita en derechos que legalmente le corresponden.
«No tome nunca decisiones cuando tiene la cabeza caliente. Las decisiones se toman en frío», sentenció Boris Molina.





