Los Knicks de Nueva York abrieron las Finales de la NBA con una victoria sobre los Spurs de San Antonio por 105-95, este miércoles en el Frost Bank Center, en un partido donde las lesiones de sus figuras pusieron en vilo a la franquicia neoyorquina durante tres cuartos.
El resultado extiende a 12 partidos la racha de victorias de los Knicks en la postemporada, cifra que los convierte en el séptimo equipo en la historia de la NBA en alcanzar esa marca.
Brunson aguanta el dolor y dirige a los Knicks
La noche estuvo marcada desde temprano por la incertidumbre en torno al base estrella Jalen Brunson, quien salió cojeando de la cancha en el primer cuarto tras recibir un golpe en la rodilla derecha cuando el alero de San Antonio Harrison Barnes cayó sobre él en una falta.
El tres veces All-Star, de 29 años, abandonó el terreno de juego y fue visto caminando con dificultad hacia el vestuario cuando el primer periodo llegaba a su fin.
La angustia en el banquillo de los Knicks se alivió cuando Brunson reapareció y volvió a ingresar al partido durante el segundo cuarto, aunque las complicaciones físicas no terminaron ahí.
El capitán neoyorquino volvió a mostrar molestias después de que el pívot de los Spurs Luke Kornet le pisara el tobillo. A pesar del dolor aparente, Brunson se levantó, protestó a los árbitros y continuó jugando.
Jalen Brunson cerró la noche como el máximo anotador del partido con 30 puntos, aunque con una noche difícil desde el campo al convertir solo 12 de 31 intentos de tiro.
Después del encuentro, cuando le consultaron sobre sus lesiones, Brunson quitó importancia a su estado físico.
«Va a estar bien», sentencio Jalen Brunson ante los micrófonos de ABC.
El capitán de los Knicks también reconoció que el equipo tiene margen de mejora.
«Solo tenemos que volver y ver las cosas que podemos hacer mejor. Es un camino largo, pero hay muchas cosas que podemos hacer mejor», afirmó Jalen Brunson a la transmisión de ABC.
Los Spurs mandaron durante tres cuartos
El encuentro no fue una marcha triunfal para los Knicks. Al inicio, el novato Dylan Harper Jr. ingresó desde la banca por San Antonio y orquestó una racha de 20-5 que le dio la vuelta al marcador cuando Nueva York había llegado a liderar 12-7.
Los Spurs se fueron al descanso con una ventaja de siete puntos y la abrieron hasta 14 puntos al comienzo del tercer cuarto, cuando los Knicks apenas anotaron dos puntos en los primeros cinco minutos del período.
Fue entonces cuando Victor Wembanyama, que hasta ese momento había tenido una noche discreta, se retiró cojeando al banquillo. Los Knicks aprovecharon la ausencia del francés para recortar distancias, con Karl-Anthony Towns como gran protagonista en esa remontada.
La superestrella de 22 años reingresó al partido sin aparentes molestias, pero el impulso ya había cambiado de bando. El tercer cuarto cerró con el marcador igualado 76-76.
Una racha de 11-0 define el partido
En el cuarto período, ambos equipos siguieron intercambiando canastas, pero Brunson tomó al equipo al hombro para estirar la ventaja de los Knicks a seis puntos en la mitad del período.
Cuando los Spurs intentaron reaccionar, Nueva York respondió de inmediato para cortar cualquier intento de remontada. Los Knicks cerraron el partido con una racha de 11-0 que silenció al ruidoso Frost Bank Center, que contó entre sus espectadores con las estrellas de Hollywood Timothée Chalamet, Ben Stiller y Tracy Morgan.
Victor Wembanyama terminó con 26 puntos, 12 rebotes y tres tapones en la derrota, pero el joven pívot se mostró tranquilo y sin alarmas tras el partido.
«Prácticamente no tengo nada que resolver. Es como si tuviera que jugar con normalidad, ni siquiera bien. Es como si con hacer las cosas bien fuera suficiente. Cuando jugamos mal, cuando yo juego mal, es cuando nos disparamos en el pie. Por eso no estoy preocupado», sentencio Victor Wembanyama ante los periodistas.
El francés también dejó un mensaje directo de cara al resto de la serie.
«Vamos a estar mucho mejor. Yo voy a estar mucho mejor», advirtió Victor Wembanyama.




