Con 66 años, cuatro vértebras operadas y más de medio siglo encima de una bicicleta, el ebanista esparceño Marco Luis Benavides Segura —conocido en el mundo del ciclismo como Makey— salió pedaleando desde su casa en San Jerónimo de Esparza el pasado 14 de abril de 2026 con un solo destino: el Estadio Azteca de México, donde el 11 de junio se juega la inauguración del Mundial 2026 entre México y Sudáfrica.
No es la primera vez. Marco Luis Benavides Segura ya estuvo en los mundiales de Brasil 2014, Rusia 2018 y Catar 2022, todos ellos con la misma compañía: su bicicleta. Si llega a México, será el cuarto.
Makey regresa tras operación de columna
El mérito de esta aventura tiene una dimensión extra que va más allá de los kilómetros. Hace apenas 11 meses, Marco Luis Benavides Segura fue sometido a una operación de columna tras caerse de un palo de aguacate. El diagnóstico fue contundente: cuatro vértebras dañadas y una más que ya estaba comprometida.
La recuperación lo obligó a detenerse, pero no a rendirse. Cuando volvió a subirse a la bicicleta para probar cómo respondía el cuerpo, la respuesta fue la que esperaba.
«Me fui a probar la bici y me sentí bien… ahí fue donde dije: me voy para México», recordó Marco Luis Benavides Segura.
Marco Luis Benavides Segura también agradeció el trato recibido en el hospital Monseñor Sanabria, donde el doctor Madrigal y el personal médico lo atendieron durante su recuperación.
«Me chinearon mucho y me dejaron mejor de lo que estaba», aseguró Marco Luis Benavides Segura.
Hoy dice sentirse en «pura vida de salud» y reconoce que, aunque todavía va agarrando forma física, su espíritu no sufrió ninguna fractura.
Tres días para cruzar a Nicaragua, una bienvenida en El Salvador
El ritmo del viaje ha sido notable para alguien que apenas salió del quirófano menos de un año atrás. Apenas tres días después de partir de Esparza, Marco Luis Benavides Segura ya había cruzado la frontera hacia Nicaragua.
El 25 de abril se encontraba en El Salvador, donde relataba que la gente lo había tratado «de las mil maravillas». Su ruta continúa por Guatemala hasta entrar a México, donde espera estar a tiempo para la ceremonia inaugural.
Marco Luis Benavides Segura no tiene entrada para el partido. Nunca la ha tenido en ninguno de los mundiales anteriores.
«No tengo entrada, nunca tengo… pero siempre aparece una mano bondadosa. Ojalá esta vez no sea la excepción», afirmó entre risas Marco Luis Benavides Segura.
Un historial que lo avala: más de 51 años sobre la bici
Marco Luis Benavides Segura no es un aficionado de fin de semana. Acumula más de 51 años de ciclismo, participó en dos ediciones de la Vuelta a Costa Rica y perteneció a equipos como Sardimar en 1980 y el equipo de Evangelista Chavarría en 1987.
Fue el recordado periodista Parmenio Medina quien le puso el apodo que todavía lo acompaña: «El Llanero Solitario». El nombre le calzó entonces y le sigue calzando décadas después, pedaleando solo por carreteras centroamericanas.
Pedalea por Costa Rica y por la bandera
Marco Luis Benavides Segura tiene claro que este viaje no es solo personal. La Selección Nacional no clasificó al Mundial 2026, pero él sí va, y eso le basta para cargar con algo más que equipaje.
«No clasificó la Selección, pero yo sí voy. Por lo menos que se vea la bandera de Costa Rica en el Mundial aunque sea conmigo», declaró Marco Luis Benavides Segura.
También lleva consigo la fe con la que salió desde la puerta de su casa en San Jerónimo de Esparza, cargando con una imagen de la Virgen de Los Ángeles.
«Salí con fe, con ganas… y con la Virgencita de Los Ángeles conmigo», contó Marco Luis Benavides Segura, quien atribuye su protección en ruta directamente a Dios.
Detrás del viaje hay también una red de apoyo construida con los años. Desde su hijo Luis Benavides Ávalos hasta amigos, empresas y desconocidos que le han tendido la mano en cada aventura. «Se lo debo a la gente», reconoció.
Si llega al Azteca, Marco Luis Benavides Segura ya piensa más allá: «Tras la inauguración me quedo hasta que me alcance la platica… y si no, me devuelvo. Para el Mundial del 2030, si Dios me presta vida y salud, lo intento en bicicleta también», sentenció el ciclista esparceño.




