La presidenta Laura Fernández Delgado confirmó este miércoles 21 de octubre que su Gobierno prepara un nuevo proyecto de ley para reformar el mercado eléctrico nacional, con una estrategia que busca aprobarlo con solo 29 votos.
El anuncio se produce después de que el expediente 23.414, la Ley de Armonización del Sistema Eléctrico Nacional, fuera rechazado en segundo debate el pasado lunes 19 de octubre.
La iniciativa obtuvo 31 votos a favor y 23 en contra, pero no alcanzó los 38 votos necesarios para su aprobación definitiva.
La mandataria dejó claro que el rechazo legislativo no significa que abandonará su objetivo de reformar el sector eléctrico costarricense.
El Gobierno no considera terminado el debate sobre el mercado eléctrico, según se desprende de sus declaraciones.
Nueva estrategia con mayoría simple
La nueva propuesta buscaría aprovechar la mayoría parlamentaria del Partido Pueblo Soberano, que cuenta con 31 diputados en la Asamblea Legislativa.
Si el texto requiere únicamente mayoría simple, el oficialismo tendría los votos suficientes para impulsarlo sin negociar con otras fracciones.
La diferencia clave entre ambos proyectos radica en su estructura jurídica. La iniciativa anterior contemplaba la creación del Ente Coordinador del Sistema Eléctrico Nacional (Ecosen) como institución autónoma.
Esa disposición exigía una mayoría calificada de 38 votos, conforme al requisito constitucional aplicable a la creación de instituciones autónomas.
Laura Fernández Delgado no detalló aún las modificaciones que incorporará en el nuevo texto ni explicó cómo quedaría estructurado para que pueda aprobarse con 29 votos.
Rechazo legislativo y tensiones políticas
Entre quienes se opusieron al expediente 23.414 estuvieron diputados del Partido Liberación Nacional, el Frente Amplio y la Coalición Agenda Ciudadana.
El resultado frustró los intentos del oficialismo por sacar adelante una reforma que pretendía modificar el funcionamiento del mercado eléctrico costarricense.
La votación estuvo rodeada de tensiones políticas y desacuerdos durante las negociaciones previas.
Las diferencias entre el Gobierno y el PLN, particularmente alrededor de las condiciones para continuar las conversaciones y los recursos destinados a las universidades públicas, dificultaron la posibilidad de alcanzar un acuerdo.
La posición de Liberación Nacional abrió un nuevo frente de confrontación con el oficialismo, especialmente porque la discusión sobre la reforma eléctrica ya había avanzado durante la legislatura anterior.
Sin embargo, cuando llegó el momento de la votación definitiva, la bancada liberacionista no respaldó el texto que se discutía en el plenario.
Posible revés político para la oposición
Para el PLN y las demás agrupaciones que votaron en contra, el panorama podría cambiar considerablemente.
Una nueva iniciativa que requiera mayoría simple permitiría al oficialismo avanzar sin necesitar el apoyo de las bancadas opositoras.
El rechazo del proyecto anterior se convertiría así en un posible revés político para quienes apostaron por frenarlo.
La presidenta Laura Fernández Delgado pretende cambiar la estrategia para evitar que una nueva iniciativa dependa de los votos de las agrupaciones que rechazaron el expediente anterior.
Será necesario conocer la propuesta definitiva para determinar si efectivamente podrá avanzar con el respaldo exclusivo del oficialismo.











