La presidenta de la República, Laura Fernández Delgado, atribuyó la crisis de seguridad que vive Costa Rica a la mala gestión de administraciones pasadas y justificó su política de «mano dura» para frenar al crimen organizado.
Las palabras de la mandataria se dieron este viernes delante de niñas y niños estudiantes de la escuela Ascensión Esquivel Ibarra, rehabilitada por el gobierno de Fernández en Liberia, Guanacaste, según la publicación original.
Fernández respondió a las críticas de opositores que la acusan de pensar solo en la mano dura, en hacer cárceles y en arrestar gente, y de querer pelear con el Poder Judicial.
La presidenta rechazó esa caracterización y aseguró que no quiere confrontar al Poder Judicial, sino que trabaje y haga bien su trabajo.
También rechazó las acusaciones de que al gobierno no le importa la educación y de que su modelo educativo fracasó con cinco meses de gestión.
Puso como ejemplo el caso de Alejandro Monge, alias «Diablo», actualmente bajo prisión preventiva investigado por al menos seis presuntos delitos, entre homicidios y legitimación de capitales.
Fernández cuestionó si ella o el expresidente Rodrigo Chaves son responsables de que Monge esté preso, y afirmó que cuando ella era presidenta, Monge debía estar sentado en una escuela.
La mandataria concluyó que son los gobiernos del pasado los que dejaron que Costa Rica se metiera en este atolladero de seguridad.









