El abogado Gerardo Huertas calificó la megacárcel del Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado (CACCO) como «una absoluta vergüenza» para Costa Rica.
Sus declaraciones se dieron en medio de la conmoción generada por la inauguración del centro penal, que Huertas vinculó con modelos dictatoriales de la región.
«Lejos de ser la apertura de ese centro algún motivo de celebración, más bien representa una absoluta vergüenza para un país como Costa Rica que hasta hace pocos años se caracterizaba por una sólida tradición democrática»
El abogado aclaró que su crítica no se dirige a la creación de nuevos centros penales, los cuales consideró necesarios para contrarrestar el hacinamiento carcelario.
El cuestionamiento central de Gerardo Huertas apuntó a que el Gobierno presente la megacárcel como la gran solución, sin propuestas reales de prevención o seguridad.
Inspiración en el modelo salvadoreño
Gerardo Huertas sostuvo que el CACCO se inspira en el modelo del SECOT de El Salvador, el cual describió como dictatorial.
Según el abogado, ese modelo ha privado de libertad a más de 93.000 personas sin acceso a garantías constitucionales básicas, como el derecho de defensa.
«Nos estamos inspirando entonces en un modelo en donde actualmente más del 2,6% de todo el país del Salvador se encuentra privado de libertad»
El abogado también mencionó que más de 500 personas han muerto en custodia del Estado salvadoreño en condiciones sospechosas o de posibles torturas, según Human Rights Watch.
Además, señaló que más de 3.000 niños fueron separados de sus padres y llevados a centros penales con adultos, para luego ser liberados sin pruebas de relación con las maras.
Riesgos de las megacárceles
Gerardo Huertas afirmó que las megacárceles históricamente no promueven la resocialización, el único fin válido de la pena en un sistema democrático.
El abogado advirtió que estos centros se convierten en depósitos de seres humanos donde se promueve la violación sistemática de derechos humanos y la tortura.
«Centros tan grandes que albergan a miles de seres humanos, el Estado no tiene la capacidad ni la cantidad de policía penitenciaria para controlar a todas esas personas»
Como ejemplo, citó el caso de Ecuador, donde desde 2021 se crearon grupos de delincuencia organizada desde las megacárceles porque el Estado perdió el control sobre ellas.
Gerardo Huertas concluyó que la nueva megacárcel no será la solución mágica a la delincuencia, sino «más atolillo con el dedo de parte del gobierno a costas de la violación de derechos humanos básicos».










