El ex enviado de Donald Trump para Ucrania, Keith Kellogg, respaldó los ataques ucranianos contra refinerías rusas y sostuvo que Kiev seguirá atacando porque, según su análisis, lo hace correctamente en el marco de una guerra.
Kellogg vinculó la decisión de Vladimir Putin de suministrar diésel a Estados Unidos con la presión que sufren las refinerías rusas por los ataques ucranianos. Según dijo, esa sería una forma de quitarse esa presión de encima, en el contexto de las negociaciones que se desarrollan esta semana en Miami con representantes estadounidenses y del grupo E3, integrado por Gran Bretaña, Alemania y Francia.
El exfuncionario estadounidense afirmó que no confía en que Putin actúe de buena voluntad y mencionó al economista ruso Karil Dmitriyov para señalar que desconfía de los motivos detrás del suministro de diésel.
Kellogg señaló que el presidente ucraniano Volodimir Zelenski ha estado golpeando con fuerza las refinerías rusas y atacando profundamente dentro de Rusia.
También marcó una diferencia en los objetivos militares de ambos países. Según su análisis, Ucrania apunta al complejo industrial militar ruso, mientras que Rusia ataca escuelas e iglesias ucranianas.
La guerra llega a territorio ruso
El ex enviado de Trump sostuvo que Ucrania está llevando la guerra al interior de Rusia y que la población rusa comienza a percibir el conflicto de otra manera.
Recordó que Putin calificó la invasión como una operación militar especial y estimó que duraría entre tres días y una semana. La guerra ya supera los cinco años y medio.
Kellogg consideró que la ofensiva rusa para cortar el último tramo del Donbás, en la provincia de Donetsk, no alcanzará su objetivo, y afirmó que Putin no está ganando.
El exfuncionario estadounidense insistió en que los ucranianos han ejercido presión real sobre Rusia y que los ataques a refinerías son parte legítima de su estrategia militar.










